lunes, 10 de diciembre de 2018

EL SILENCIO DE OTROS (Almudena Carracedo, Robert Bahar, 2018)






        EL SILENCIO DE OTROS nos muestra la lucha silenciada de las víctimas del régimen de Francisco Franco, que aún continúan buscando justicia hoy día.
       Filmado a lo largo de 6 años, la película sigue a sus víctimas y los supervivientes del régimen a medida que organizan la denominada "Querella Argentina" para confrontar un "pacto del olvido" sobre los crímenes que padecieron.



                Vivimos en un país donde se protege a torturadores, ladrones de niños y asesinos mientras se abandona a su suerte a las víctimas de esos actos. No por ser de sobra conocido se suaviza el efecto que produce constatarlo con la visión del documental EL SILENCIO DE OTROS, de Almudena Carracedo y Robert Bahar.
             Nuestro país es el único en el mundo que tras pasar por una dictadura, se ha renunciado a juzgar a quienes perpetraron tanta barbarie y tanto sufrimiento en buena parte de la población. En su lugar se promulgó la "Ley de Amnistía" que liberaba los presos políticos hechos por el régimen a cambio de eximir de culpas a los responsables del régimen y sus secuaces. Con ello se condena a un obligado olvido a todas las víctimas. No sólo no se juzgan esos delitos y a quienes los llevaron a cabo, si no que obliga a los familiares de las víctimas a renunciar a recuperar los restos de sus seres queridos para darles su debida sepultura. Y todo sin que estos tuvieran voz ni voto.





              Para hurgar más en esa herida, esa judicatura que no fue filtrada tras el fin de la dictadura  utiliza esa Ley de Amnistía para deshacer cada intento de denunciar todos estos delitos. Para ellos todos los delitos están prescritos a pesar de que las leyes internacionales dicen que los crímenes de lesa humanidad nunca prescriben.
             Con todo este material se encuentran los directores del filme cuando se meten a investigar para el documental. Aunque comenzaron con la idea de basar la película en la trama del robo de recién nacidos, al tirar del hilo se encuentran con un complejo entramado delictivo amparado por el estado y deciden cubrirlo todo. Para ello se centran en la llamada "Querella Argentina". Como las víctimas no pueden contar con la justicia española, estas tuvieron que recurrir a la justicia universal, una figura jurídica que establece que los crímenes contra la humanidad pueden ser perseguidos por cualquier país. Así, presentan en Argentina la querella inspirados por el gran trabajo que en su día realizó el juez Garzón para poder llevar ante los jueces al dictador chileno Augusto Pinochet.




            Tanto se amplió el contenido del documental que se llegaron a grabar 450 horas. Uno de los grandes méritos de este documental es la labor de compresión del material. Para ello seleccionaron a una o dos víctimas de cada vertiente de la trama: gente que pide exhumar restos de familiares, madres de hijos robados y víctimas de torturas. 
               María Martín es una octogenaria que cada semana lleva un ramo de flores al arcén de una carretera nacional. Bajo el asfalto está la fosa común donde están los restos de su madre, asesinada cuando ella tenía 5 años. Otra de las bazas de la película es iniciarla con la escena de María y con esa carretera como perfecto símbolo de lo tapada que está y que quieren que siga estando toda esta historia.





               Asunción Mendieta, otra octogenaria que, a pesar de saber en qué fosa del cementerio de Guadalajara se encontraban los restos de su padre asesinado durante la guerra civil, no era capaz de conseguir exhumarlos para situarlos junto a los restos de su madre.





         "Chato", víctima de las palizas brutales de un torturador, tristemente famoso con el sobrenombre de Billy el Niño. No sólo debía de sufrir que no pagase sus delitos y soportar que el estado le pague un plus en la pensión por los "servicios prestados", si no que además lo tenía que sufrir como vecino y tenía que soportar que su calle tuviese el nombre de un franquista.




             Junto a estos casos que recuerdo, están el de al menos una víctima del robo de recién nacidos cuyo nombre no retuve.





              Como documental no tiene ninguna licencia creativa, salvo el recurrir de vez en cuando a las imágenes del único monumento que existe en España a las víctimas, el "Monumento a la Memoria" que está situado en el Valle del Jerte. Todo la película es un gran reportaje, con un gran rigor periodístico, un titánico trabajo de compresión, un excelente montaje y algo que cuesta mucho conseguir: que los intérpretes, al fin y al cabo personas normales que nada tienen que ver con la actuación y las cámaras, tengan una relación de naturalidad con la cámara a la hora de hablar.



                La visión del documental es un continuo vaivén, algo así como jugar/pelearse con un "tentetieso" de esos de ferias en el que con cada sentencia favorable que viene desde argentina parece que tumbas definitivamente al muñeco, pero que ya se encarga la judicatura española de que se recupere y te golpee con cada "contrasentencia" española que anula cada progreso conseguido. Todo eso produce, además de emoción, rabia e impotencia, también una sensación de vergüenza acentuada por constatar, además, que el tiempo el gran enemigo de las víctimas, ya ha conseguido llevarse consigo a María Martín y a uno de los dos abogados de la causa...
                Me gustaría que todo el mundo viese este documental, que fuese obligatorio en los institutos y así seguro que dejaría de haber tanta gente que dijese eso de "¿Para qué abrir de nuevo heridas?" Se darían cuenta que las heridas TODAVÍA están abiertas y que no se curan ignorándolas. Así sólo se consigue que acaben infectándolo todo...




TÍTULO: El silencio de otros
AÑO: 2018
NACIONALIDAD: España - Estados Unidos.
DURACIÓN: 95 minutos
DIRECCCIÓN:  Almudena Carracedo, Robert Bahar
GUIÓN: Almudena Carracedo, Robert Bahar
MÚSICA: Leonardo Helblum, Jacobo Lieberman
FOTOGRAFÍA: Almudena Carracedo.
SONIDO: Robert Bahar.